Mariposas en la literatura infantil cubana

Por Elaine Vilar Madruga.

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Donde van a morir las mariposas es un libro sobre la esperanza y el adiós, sobre la vida y la muerte. A manera del claroscuro derrama sus óleos sobre el pensamiento, siempre creativo, de los lectores. Desde Cuentos de Guane, de Nersys Felipe, ninguna obra ha estado tan cerca de recoger, desde la síntesis, el universo particular de una niña y su familia, de una niña y su contexto, de una niña que enfrenta dolores y alegrías en el hermoso —y a veces terrible— proceso de crecer.
La influencia de Cuentos de Guane es perceptible desde las primeras páginas, desde que descubrimos que la estructura interna del relato bebe de los caudales ya explorados por la pinareña Nersys Felipe. Como ella, también Yanira Marimón volverá al mundo de la infancia y sus memorias, esos momentos indispensables que conforman parte de nuestros avatares y destinos. Pero que no se entienda esta afirmación como un menoscabo para la obra de Marimón: todo lo contrario. En los ríos de la literatura, hay mucha agua por recorrer y la mente inquietísima de la autora de Donde van a morir las mariposas  busca nuevas costuras en el hilo de la realidad para dotar a su obra de otros relieves y profundidades.

Un libro sincero, complejo y sensible

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Alejandra, la niña protagonista, es una observadora. Desde la atalaya de la infancia contempla el mundo a su alrededor. Sus amigos, su familia, su relación con temas como el desarraigo, la muerte, la enfermedad, las despedidas y la marginación son algunos de los lentes que esta niña lleva y, a través de ellos, intenta construir un mapa de su propia realidad. Este es un libro sincero. Este un libro, también, sobre la libertad de elección y la libertad de vivir. Es por eso que estas dos grandes virtudes acompañan a los lectores no desde un didactismo vacío, no desde la exhibición del mundo literario, sino desde esa sensibilidad particular que toca y mueve las fibras espirituales en la mente de los pequeños.
Entiéndase que Donde van a morir las mariposas es también un libro complejo. ¿Quién ha dicho que la sinceridad aparece divorciada de la complejidad? Los temas de este manuscrito raspan las costuras de lo real y muestran un mundo diverso, un mundo que continúa siendo hermoso a ojos de la protagonista.
Gracias a sus imágenes cinematográficas  y no exentas de belleza —es harto conocido que Yanira Marimón es, además de narradora, una excelente poeta— asistimos a una obra que se mueve con soltura en los terrenos de lo real, incluso aborda con buen tino temas considerados peliagudos en la literatura escrita para niños y jóvenes; temas que, a mi criterio, Marimón dota de nuevas sensibilidades. La mirada de esta niña sobre los eventos de su cotidiano nos hace asistir, como espectadores, a una película que recoge la experiencia humana, sus dolores y alegrías.

Los personajes memorables de la obra

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Los personajes de esta obra son memorables y constituyen la mayor baza de triunfo del libro. No hablo solo la protagonista, que como narradora ocupa el escaño superior, ya que vivenciamos el mundo narrativo desde sus ojos. Hablo también de la abuela amorosa, de la madre algo ausente, del padre que añora el encuentro con la hija, de Gianny, de la tía que limpia y conserva libros de poesía, del abuelo muerto, de la pequeña Mailín que no conoce el mar, de Julián y su doble vida, y de Alicia. Un especial punto y aparte merece este personaje que apenas aparece, que es más referencia que presencia, cuyo influjo es tan soberano en la vida de Alejandra —y por ende ante nuestros ojos— que resulta uno de los más perdurables. Gracias a Alicia es que la obra alcanza un punto cúspide en lo referente a los temas que esta aborda. Gracias a este giro, es que Donde van a morir las mariposas dialoga con los temas de la muerte y la enfermedad desde una sinceridad apasionada que es sinónimo, en este caso, de humanidad.
Sin dudas, este es un libro indispensable para nuestros niños, un texto que afronta la infancia con ternura y transparencia, sin por ello minimizar al pequeño lector, o negarle la posibilidad de conocer las manchas que toda luz atrae. Porque la vida es, no lo dude usted, un claroscuro, y se hace indispensable que nuestros niños descubran de manera temprana los efectos de la claridad y las sombras; antípodas que no son tales, sino complementos de nuestra experiencia humana. Por esto, y otros motivos, me atrevo a asegurar que Donde van a morir las mariposas es ya un clásico de las letras cubanas escritas para la infancia, una obra capital que permitirá que nuestros niños sueñen y vuelen.

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