La literatura cubana de los siglos XX y XXI

A mediados del siglo XX, dentro de la literatura cubana se destacan autores como Alejo Carpentier (1904-1980), nominado al Premio Nobel, el primer cubano en obtener el Premio Miguel de Cervantes y Saavedra, la segunda fue Dulce María Loynaz y el tercero Guillermo Cabrera Infante. Novelista, ensayista y musicólogo, influyó notablemente en el desarrollo de la literatura latinoamericana, en particular a través de su estilo de escritura, que incorpora todas las dimensiones de la imaginación -sueños, mitos, magia y religión- en su idea de la realidad. Obras significativas son El reino de este mundo (1949), Los pasos perdidos (1953) o El siglo de las luces (1962), novela sobre las ideas de la Revolución Francesa en Las Antillas. Puede hablarse de una revolución de la novela cubana a mediados del siglo XX, que significaron la publicación de las novelas antes mencionadas de Alejo Carpentier, así como obras de Lino Novás Calvo, Enrique Serpa, Carlos Montenegro, Enrique Labrador Ruiz y Virgilio Piñera. Junto con el realismo mágico, el absurdo y lo real maravilloso; también confluía el realismo social en las obras tempranas de Lisandro Otero, Humberto Arenal, Jaime Sarusky, Edmundo Desnoes y José Soler Puig.

Momentos memorables de la narrativa cubana

Otro momento importante de la novelística cubana ocurrió en 1966, al publicarse Paradiso de José Lezama Lima, la que ha alcanzado una gran repercusión internacional. Considerada por muchos críticos como una de las obras maestras de la narrativa del siglo XX, en ella confluyen lo barroco, lo simbólico y lo iniciático. No deben dejar de destacarse otras novelas de mérito como Pailock, el prestigitador, de Ezequiel Vieta, Celestino antes del alba, de Reinaldo Arenas y el testimonio llevado a novela, Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet, que se sitúa entre los libros cubanos más publicados y traducidos de las últimas décadas. La historia del último esclavo negro rebelde o cimarrón, llamado así a los que se alzaban en las montañas y vivían en cuevas y palenques bajo la persecución de los hacendados para evadir la esclavitud. Entre 1967 y 1968, ocurre otro momento importante de la narrativa cubana cuando se publicaron, fuera de Cuba, Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante, El mundo alucinante, de Reinaldo Arenas y De donde son los cantantes, de Severo Sarduy.
Una etapa de madurez en la cuentística comienza en la cuarta década del siglo XX, con narradores como Virgilio Piñera y sus “Cuentos Fríos” (1956); Alejo Carpentier con “La guerra del tiempo” (1958) y Onelio Jorge Cardoso con “El cuentero” (1958); este último autor un genial recreador de la vida sencilla del campo y que ha sido nombrado “El Cuentero Mayor”.
Leonardo Padura desarrollará una obra novelística que alcanzará notoriedad. “La novela de mi vida” (2002) está dedicada a la figura de José María Heredia y la masonería. Este narrador, ensayista y periodista de reconocida trayectoria se encuentra entre los autores cubanos de mayor trascendencia. Posee gran prestigio internacional y su obra ha sido traducida a varios idiomas.

Otros géneros de la literatura cubana

Sobre el acontecer más reciente, observamos una literatura realista que aborda temas que antes eran tabúes, inhibidos o censurados, tales como la homosexualidad, la discriminación religiosa, la marginalidad, los incidentes de la guerra de Angola, la debacle del socialismo, la doble moral, los nuevos ricos, la corrupción de cuello blanco, la prostitución, la droga, el futuro incierto y el dolor del exilio.
La literatura para niños y jóvenes ha sido espacio de atención en la isla. La poesía para niños encontró un clásico en Juegos y otros poemas (1974), de Mirta Aguirre. En este momento se destacarán en los numerosos concursos los cultores de la décima y de la poesía y la narrativa infantil; ellos son: Nersys Felipe, David Chericián, Dora Alonso, Enid Vian, Aramís Quintero, Emilio de Armas, Julia Calzadilla, Excilia Saldaña y otros.
Cuba cuenta además con una tradición ensayística importante, iniciada en la primera mitad del siglo XIX, y en la que destacan muchos autores célebres. Familiares a las letras universales son los nombres de Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Guillermo Cabrera Infante, Ramiro Guerra, Emilio Roig de Leuchsenring, Cintio Vitier, Jorge Mañach, Graziella Pogolotti, Roberto Fernández Retamar, entre otros.

La literatura cubana del siglo XXI

La literatura cubana durante los primeros años del siglo XXI mantiene un amplio sentido de universalidad, cultiva temas íntimos y sociales de variadas orientaciones, con valiosos vínculos estéticos, y una conciencia visible de la expresividad poética, conserva la expresión de su cubanía contextualizada dentro del panorama de las letras iberoamericanas y universales. La literatura cubana constituye un espacio de síntesis cultural, de análisis y estimación de ideas, valores y preocupaciones sobre el hombre y la sociedad, sobre la responsabilidad del ser humano por su felicidad y por la de la humanidad.

Por: Dr.C. PT. José Emilio Hernández Sánchez

 

 

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