Historias de personajes infantiles (IV)

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Por Enrique Pérez
Díaz

Los Pelusos como
personajes me han dado muchas alegrías en la vida. Es por eso que mi relación
con ellos resulta bastante especial. Para nada les concedo menos importancia
que a otras obras que he escrito y que a algún crítico le pudieran parecer
mucho más serias o mejor pensadas.

Pese a que se trate
de sencillos divertimentos, de aventuras, aunque se ubiquen en el consabido
esquema de la literatura policial, creo que entretener a alguien, hacerlo reír,
puede ser algo tan serio y digno como hacerlo pensar y crecer.

Otra pregunta
que me han hecho muchas veces es la siguiente: ¿En realidad existen los
Pelusos? Es muy difícil responder a algo así. Para mí existen, de alguna manera
son un desdoblamiento de mi personalidad y es que en oportunidades soy como la
Pelusa, desinhibido y aventurero, buscapleitos y bocón, alguien que desea estar
rodeado de personas y en otras, me retiro a mi refugio para quedarme tranquilo,
a solas con mis recuerdos y me vuelvo nostálgico y melancólico, apacible y
tranquilo. Así suele ser mi alter ego El Peluso.

Por eso, cada cierto
tiempo, necesito volver a mis Pelusos. Aunque lamentablemente la saga se
conserve inédita en buena parte y los lectores no conozcan en Cuba el Misterio de la pintora solitaria, o les
falte completar la lectura de la saga de las hadas, El misterioso caso de las brujas (que tuvo un premio de novela),
“La casa del terror”, que recrea los mitos del folclore campesino cubano,
“Corceles blancos en la medianoche” y algunos cuentos aislados.

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La
fantasía y el humor de los personajes

Regresar a Los
Pelusos me produce una emoción especial. A veces, cuando debo escribir algún
guión de la serie que se transmite por Habana Radio debo romperme la cabeza
pensando en qué nueva aventura les inventaré. Pero luego, cuando comienzan a tropezar
con los pintorescos personajes del Valle de las Tortugas Azules, tales como
Rita la Caimana, sus tres tíos Los Caimanes de la Alegre Dentadura o los
enanitos peliverdosos y respondones y sus dos generaciones de hijos cantantes,
me siento contagiado por la fantasía y el humor, por la risa y la aventura que
estos personajes me transmiten.

Ante la escritura de
cada nuevo guión —que alguna vez podrá convertirse en una aventura publicable—
es como si de nuevo fuera aquel adolescente, principiante, émulo de Enid Blyton
o Malcolm Saville el creador de El Club del Pino Solitario y que a sus 15, o 16
años en viejas libretas escolares anotaba, sus primeros esbozos literarios,
quizás ilusionado en convertirse, algún día lejano, en lo que entonces le
parecía del todo un sueño imposible: ser escritor.

literatura-maravillosa-creación

La
literatura como una maravillosa creación

Por eso mismo,
siempre que pienso en Los Pelusos me animo un poco… echo la mente a volar y
nuevamente, desde muy lejos, quizás viajando a un sitio que aún no soy capaz de
imaginar, llegan hasta mí ese par de chiquillos rubios, bien de la mano de un
hada, con unos traviesos güijes peliverdosos y respondones, luchando contra
unas brujas malas que esconden hasta la última escoba de un pueblo costero,
descubriendo el misterio de una pintora solitaria, detrás de unos piratas que
se roban un tesoro, rescatando una hermosa estatua de las profundidades marinas,
sobre cierta barca a punto de zozobrar en una oscura laguna, en el tormentoso
mar huyendo de unos modernos contrabandistas de caballos y podría ser que hasta
montados en un unicornio que vuela por el cielo estrellado.

Entonces, como mismo
les sucederá a los lectores sin edad, yo vivo de nuevo las aventuras de Los
Pelusos.

Yo vuelvo a ser un
poco niño. Por un ratico nada más.

Con Los Pelusos y sus
aventuras siempre soy inmensamente feliz, porque en ellos, como en pocos de mis
ya muchos personajes, suelen combinarse el lector y el escritor que siempre he
sido. Combinación rara y misteriosa, que no se da todo el tiempo y que de
alguna manera nos hace recordar cuánto de mágico, inesperado y auto referencial
tiene toda creación humana. Y la literatura es, a no dudarlo, una de las
mayores creaciones inventadas por nuestra especie.

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