Una dieta para el cerebro

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¿Existe una dieta para el cerebro? ¿Podrá la
comida hacernos inteligentes? La agudeza de nuestra mente depende en gran
medida de la alimentación. Casi siempre cuando escuchamos aquello de mente sana
en cuerpo sano, pensamos en la importancia del ejercicio y las dietas
equilibradas para la salud de nuestro organismo, pero lo circunscribimos al
espacio físico del cuerpo y pocas veces lo razonamos desde la lógica de
alimentar la mente.

Te hablamos de mejorar nuestro rendimiento
mental gracias a una dieta pensada para el cerebro, un órgano del cuerpo en el
cual, al igual que sus homólogos, tienen enormes consecuencias los alimentos
que ingerimos.

No se trata de una receta a punta de varita
mágica, capaz de volvernos genios de las matemáticas, grandes literatos o
científicos renombrados, no existen comidas que garanticen un premio Nobel,
pero sí podemos favorecer la actividad de nuestras neuronas con determinados alimentos.

Porque, aunque el cerebro solo supone un 2%
de nuestro peso, en realidad gasta aproximadamente un 20% de las calorías que ingiere
nuestro organismo. Su alimento favorito es la glucosa, por lo que la
estabilidad de los niveles de este azúcar es un requisito fundamental para su
buen funcionamiento: que no bajen demasiado por el ayuno y le dejen sin
energía, pero que tampoco suban excesivamente y acaben causando daños a largo
plazo.

Realmente se pueden comer alimentos a
cualquier edad para fortalecer el cerebro y llevar a cabo funciones de manera
más ágil y concreta. Los alimentos adecuados ayudan a usar el cerebro al
máximo, desarrollar células nuevas, crear nuevas conexiones, y mejorar las
funciones de la memoria y la habilidad de solucionar problemas.

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Nutrientes
necesarios para el cerebro

Por eso, algunos nutricionistas recomiendan
comer con más frecuencia, pero en menor cantidad, y, sobre todo, consumir alimentos
como verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y otros ricos en fibra e
hidratos de carbono complejos, los cuales producen glucosa de una forma lenta y
progresiva una vez ingeridos.

Esto se debe a que dichos productos (al
contrario que los azúcares y las harinas refinadas típicas de los dulces o los
refrescos) favorecen una sensación más prolongada de saciedad, por lo que su
consumo no solo ayuda al cerebro, sino también a nuestro cuerpo.

Otro nutriente importante para fortalecer la
mente son las grasas. De hecho, el 60% de la masa encefálica se compone de este
material. Pero, ¡cuidado! Esto no significa que para ser más inteligentes
debemos hartarnos con hamburguesas, carnes fritas o cualquier plano que incluya
grasa excesiva.

En realidad los beneficiosos para el cerebro
son los ácidos grasos omega-3, presentes en el pescado azul, las semillas y los
frutos secos. Estos alimentos son cruciales para la salud de nuestro sistema
nervioso y su carencia ha sido relacionada con el alzhéimer o la pérdida de
memoria.

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Otras
recomendaciones saludables

Algunas verduras, como el brócoli, las coles
o el repollo, combinan un gran aporte de vitamina C con un gran contenido en
carotenoides –unos antioxidantes que protegen especialmente de los radicales
libres–, creando una potente combinación anti-edad para la función cognitiva.

Es aconsejable comer manzanas y cebollas, que
contienen un antioxidante llamado quercetina el cual ayuda a mejorar la función
cerebral; espinacas, una maravillosa bomba de acido fólico; carnes rojas, sobre
todo las vísceras, que contienen mucho hierro, indispensable para que el
cerebro esté bien oxigenado; y huevo que contiene colina en la yema, base de
las células del cerebro. Además es importante beber suficiente agua limpia y
pura ya que compone el 85% del peso de su cerebro.

Por otro lado – porque siempre está lo que no
debemos hacer – si desea por supuesto 
mantener una dieta para el cerebro, hay que regular el consumo excesivo
de estimulantes como el café o el té: estos activan la sensación de alerta y
eliminan temporalmente la impresión de sueño, pero pueden causar ansiedad e,
incluso, náuseas y dolor de cabeza si se consumen en exceso.


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