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El rol comunicador de los periodistas en la literatura

autor - escritor

La lectura partió diáfana a encontrarse con el Periodismo. Su objetivo es conocer qué papel juegan los profesionales de esta rama de la comunicación en la difusión de la Literatura, la cual alimenta a un público cada vez más heterogéneo.

En este encuentro donde confluyen arte, información, sensibilidad, entretenimiento y sobre todo vocación; se deben analizar los códigos que hacen del Periodismo una profesión donde se encarnan varios roles casi simultáneos y que pasan desapercibidos ante los ojos de los periodistas.
El trabajo del profesional de la prensa va más allá de plasmar en un medio tradicional  o alternativo, lo que  es noticia. Desde el momento en que vive el hecho que contará, comienza a hacer literatura. Unos más objetivos, otros más mágicos en su contar; pero todos con la esencia del escritor incorporada, del poeta, del enamorado de las letras; sumergiéndose en los mares de la Literatura aun cuando técnicas de la profesión indiquen otro camino.

La clave para una lectura amena y atractiva

Del siglo XIX hasta hoy, mucho ha cambiado el mundo, un libro impreso no representa lo mismo que un titular atractivo que resuma su contenido a través de los medios. La edición de un periódico cuenta con un público específico, mientras un audiolibro es compartido por diversos internautas.

La lectura de estos cien años en que transita la humanidad se torna dinámica y cambiante, también así el Periodismo; ya el lanzamiento de un texto no solo es atractivo porque cuente con la presencia del autor, depende además de lo que periodistas y comunicadores difundan y creen en una nube de contenidos que también acompañará la obra.
La comunicación desde todos sus extremos dependerá de la conexión articulada de los de adentro y afuera y con este término no me refiero a países, ni geografía; aludo a los creadores y a los que ayudan a lograr la terminación del producto. A los que muchas veces no están dentro de la gestación de la obra; pero sí logran enamorar con una imagen, una frase o simplemente un acorde que culmina armonizando  lo que luego se convierte en una lectura amena y atractiva.

El vínculo indisoluble entre Periodismo y Literatura

En la era de la tecnología, en el Macondo moderno de Gabriel García  Márquez, la Literatura y el Periodismo se estrechan las manos como enamorados delirantes que contagian al mundo. Sí, es cierto, en múltiples épocas se ha tratado de teorizar y dividir a cada cual por un camino distinto. Se han definido géneros periodísticos que carecen de pureza absoluta; porque siempre llegan a beber de los cauces de la Literatura; por otro lado se ha querido poner fronteras infranqueables entre lo narrativo, lo épico, lo lírico y lo dramático. ¿Es que acaso no parten de un hecho, no cuentan una historia?

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía ya no recordaba aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo había crecido, no era una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo había dejado de ser reciente, las cosas tenían nombre, y para mencionarlas no había que señalarlas con el dedo”.

Por mucho que se ha querido definir, dividir y jerarquizar Literatura y Periodismo siguen indisolublemente ligados con el fin fundamental de hacerse presente para la humanidad, de lograr tangibilidad a través de la lectura, en informar, educar y orientar; a la vez que entretener.

El escritor-periodista o el periodista-escritor se funde en un ser necesario para todos los tiempos; y más en estos en los que “el mundo ha dejado de ser reciente, y las cosas tienen nombre”; en este siglo donde no hay soledad porque el conocimiento se enmarca en una alta producción literaria; pero a la vez enfrenta un reto difícil: lograr que cada profesional contribuya desde su aldea de casas de barro, a que muchos años después, la lectura y el amor por el saber continúen vivos.

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